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Historias para no dormir

Lukki, atrapado en un cepo durante varios días

15-09-07

Lukki, atrapado en un cepo durante varios días

Lo que le ocurrió a Lukki no es un caso aislado: Perro mestizo no deseado, al que alguien cortó las orejas y el rabo a tijera cuando era un cachorro, que le encadenó para que no se moviera y condenó así su vida. Que luego escapó o le soltaron para que se perdiera, y tuvo la mala suerte de caer en un cepo de un cazador. Y con todavía peor suerte, de haber sido en un camino poco transitado, donde nadie le vio durante varios días. Lukki consiguió sacar sus patas del cepo, pero no pudo moverse más. Según sus heridas, llevaba unos 5 días sin moverse del sitio, sin comer ni beber, sin dormir por el dolor. Llegado el fin de semana, un deportista le encontró de casualidad, tumbado, exhausto, al lado de un cepo enorme, tras unas zarzas, dejándose morir. Nos llamó y fuimos, cuando intentamos cogerle gastó sus últimas fuerzas en arrastrarse por entre las zarzas. No fue nada fácil cogerle pero el pobre ya no podía más y se resignó. Tras unas curas y medicación contra su dolor, vimos como Lukki dormía durante horas, por fin, y que al despertar se encontró un delicioso plato de comida rica que devoró, lo que nos llenó de alegría, al saber que Lukki tenía ganas de vivir. Aún con mucho miedo, por el trauma de haber sido atrapado en aquél cepo que un desconsiderado cazador puso en el camino, porque alguien le maltratara desde cachorro cortándole las orejas y el rabo sin motivo y haberle condenado a vivir así, sabemos que Lukki nos va a dar una oportunidad, porque nos mira con ojos tristes y cuando le acaricias parece que no se lo cree, que alguien puede darle importancia a su vida. Afortunadamente el cepo no fracturó sus patas, pero al llevar varios días en ese estado, no sabemos si podrá recuperar su pata izquierda. Tendremos que esperar y ver su evolución. Y recordemos, el caso de Lukki no es aislado, ocurre a diario. 09-09-2007 Finalmente hubo que amputar la pata izquierda de Lukki. Está triste y resignado. Necesita una persona que le quiera y le cuide, que no le importe que su recuperación psicológica pueda costar meses, y claro está, que no le importe querer a un pobre perro mestizo de tres patas, pero con los ojos más dulces del mundo.

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