Historias para no dormir
No sólo ahorcan a los galgos
21-05-09

Os vamos a contar la historia de un perro, llamémosle, Teck, feliz con su dueño, paseando junto a él, moviéndole el rabito para saludarle y demostrándole todo su cariño. Pero sin embargo ese cariño no debía ser correspondido, puesto que Teck, un día salió de paseo con su querido amo, y ya nunca volvió a casa.
Teck, como tantos otros perros anónimos, cada cual con su historia, fue no sólo abandonado, si no víctima de la crueldad y sangre fría que puede llegar a tener el hombre respecto a los seres vivos que considera inferiores a él.
Le colocó una cuerda a modo de collar, atándole al tronco de una encina en una finca privada por donde no suele pasear nadie. Apenas gastó un par de metros de cuerda. Y Teck, vió como su querido amo se marchaba dejándole allí solo, sin comida, sin agua...
Quiso escapar, volver a su hogar y en ese afán desesperado por soltarse, se asfixió con la cuerda y murió sin entender por qué su dueño se marchaba sin él a casa...
Nos gustaría decir que la agonía de Teck fue corta, pero lo dudamos, probablemente tardó muchos días en encontrarse con su terrible final, mientras moría de inanición y luchaba por soltarse de la cuerda, hasta que se descoyuntó...
Un final humillante, para un ser que nos regala su vida de forma altruista, sin condiciones, y que una vez más vemos cómo su dueño corresponde esa generosidad abandonándolo, no a su suerte, sino condenándolo a una muerte segura. Y como otros muchos, Teck, no tenia chip, por lo que jamás, nadie, pagará por este asesinato.
ver fotos