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El golpe de calor de en el gato

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El golpe de calor no solo puede ocurrirle a nuestro perro, también los gatos pueden sufrirlo.

Un golpe de calor es una hipertermia que, según la RAE se define como un “aumento patológico de la temperatura del cuerpo”.

El gato cuenta con mecanismos para mantener una temperatura saludable (por ejemplo el lamido). Los gatos si sudan, aunque no lo hagan por toda su piel. Producen el sudor que les sirve para aliviar su calor a través de unas pocas glándulas sudoríparas que tienen situadas en lugares estratégicos de su cuerpo: el ángulo de la barbilla, los labios, el ano y entre las almohadillas de sus patas.

La situación que puede provocar un exceso de calor se intensifica si existe una falta de agua, no hay sombra, los suelos que retienen el calor (como los de cemento), un espacio reducido o mal ventilado… También conviene recordar que situaciones de ansiedad, miedo y estrés excesivo pueden ayudar a que se desencadene una subida brusca de la temperatura que puede poner en peligro la vida de nuestro peludo.

Todos los gatos pueden sufrir un golpe de calor, pero algunas cosas “ayudan” a que el gato tenga más posibilidades:

  • La edad: los cachorros y los gatos mayores son más propensos a sufrir un golpe de calor.
  • Las enfermedades (insuficiencia cardiaca o respiratoria, etc): el gato estará más débil lo que aumentará las posibilidades de sufrir un golpe de calor
  • El color del gato también puede influir (el gato negro es más propenso)
  • Los gatos con el morro chato
  • La actividad: un gato que hace mucho ejercicio aumenta más su temperatura.
  • El peso: muy importante vigilar la temperatura en los gatos obesos

Pero, ¿cómo podemos saber si nuestro gato está sufriendo un golpe de calor? Algunos de los síntomas que podemos observar son:

  • Astenia: el gato tiene una actitud perezosa, no tiene ganas de moverse ni de hacer nada.
  • La respiración se acelera o le cuesta respirar
  • Temblores musculares y/o vómitos
  • Cambia el color de las mucosas (normalmente a azul)
  • Aumento del ritmo cardiaco
  • Va buscando sitios frescos
  • Se lame excesivamente (es una forma de intentar refrescarse)
  • Respira con la boca abierta
  • Le sudan las patas (podemos ver huellas de sudor en el suelo?
  • Babea
  • Pupilas dilatadas
  • Letargia, colapso, convulsiones
  • Insensibilidad
  • Fiebre alta

El gato puede presentar uno o varios síntomas, por lo que conviene actuar rápidamente en cuanto observemos que nuestro gato sufre alguno de ellos.


Por supuesto, lo más adecuado es que llevemos al gato al veterinario, pero teniendo en cuenta que los golpes de calor actúan de una forma muy rápida y, por ello, sea posible que no nos de tiempo a salir corriendo y llegar al veterinario, lo primero será estabilizar al gato, bajando su temperatura poco a poco:

1.Llevar al gato a un lugar fresco con el fin de evitar que la temperatura siga subiendo.

2.Aplicar frio en distintas zonas del cuerpo: cabeza, cuello, inglés y axilas. Con esto se refresca la sangre que va al cerebro y ayudamos a que baje la velocidad de la respiración.

3.Podemos ponerle debajo de un chorro de agua no muy fría. Humedecer su boca sin obligarle a beber (es posible que no pueda tragar). Cuando la respiración se haya normalizado, retirar al gato del de debajo del chorro de agua.

4.Mantener la temperatura. Podemos ponerle encima de una toallita húmeda pero sin envolverle. Si lo cubres el calor volverá a subir.

No cubrirlo con toallas o mantas, porque el calor sube en vez de bajar.

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Y sobre todo, cuando hayas conseguido bajar su temperatura, hay que llevarlo lo antes posible al veterinario para que revise que todo está bien.

Para llevar al gato al veterinario debes vigilar la temperatura del transportin y la del coche. Una idea es poner placas de hielo de las que se usan para las neveras portátiles envueltas en una toalla debajo del transportin. De esta forma el transportin se mantendrá fresquito.

Pero no hay que olvidar que lo más importante es la PREVENCIÓN. Algunos consejos:

  1. .Déjale siempre acceso a los sitios más fresquitos
  2. .Pon varios cacharros de agua, repartidos por toda la casa. Cambia el agua todas las veces que sea necesario para que se mantenga fresquita. Es preferible que sea poca cantidad de agua fresca e ir renovándola todo lo a menudo que sea posible.
  3. .No dejar al gato encerrado en pequeños espacios (coche, habitación pequeña y con mala ventilación…)
  4. .Se puede poner toallas humedecidas colgadas o en el suelo (para que se pueda tumbar en ella) que ayudaran a refrescar el ambiente
  5. .Es conveniente que el gato no haga mucho ejercicio, ni bajo el sol, ni en momentos de mucho calor. En el caso de que el gato tenga acceso al exterior hay que asegurarse que tiene algún lugar donde protegerse del sol.
  6. .Es preferible que el gato coma a primera o a última hora con el fin de evitar que tenga que hacer la digestión en horas en las que el calor es más elevado.
  7. .También podemos asear al gato con una manopla humedecida, lo que le ayudará a mantenerse más fresquito.

 Y siempre, siempre, siempre, después de un episodio de golpe de calor hay que llevar al gato al veterinario. Él verificará que todo esté bien y que no haya secuelas derivadas del golpe de calor.

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