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Cómo actuar frente a posibles alergias

Un problema frecuente que puede encontrar una familia al adoptar un gato/perro es la aparición de síntomas de alergia. Pasados unos días de la adopciónempiezo a toser por las noches, estornudar muy seguido, sufrir problemas de asma, picores etc. Todas las miradas apuntan entonces hacia el nuevo miembro de la familia que no entiende nada.
Efectivamente si los síntomas aparecen al poco tiempo de traer al animal a casa, lo más normal es que la alergia sea causada por éste (en concreto por su epitelio o por la saliva que llevan los pelos muertos que caen del animal), pero el primer paso es siempre hacerse pruebas para determinar si realmente una persona es alérgica. Puede haber coincidido casualmente con la introducción de una nueva planta en casa, de la llegada de la primavera, la época de polinización de determinadas plantas...

Una vez que se ha determinado que efectivamente la causa de la alergia es el pelo del animal, tenemos varias opciones para combatir estos efectos. Existen diversos productos en el mercado que se aplican a la mascota (Allerpet, Vetriderm...) y que reducen considerablemente la "emisión" de alergenos al exterior. La primera aplicación no debe ser realizada por la persona alérgica, pero las siguientes pueden ser realizadas por ella sin problemas.
Otra medida a tomar es cepillar al animal a diario para quitar el máximo de pelos muertos y evitar así que los deje por toda la casa. Por supuesto barrer a diario la casa donde conviven animal y dueño y pasar la aspiradora al menos dos veces por semana.

En cuanto a la persona, y a largo plazo, lo mejor son las vacunas anuales. A corto plazo los síntomas se pueden aliviar con antihistamínicos y si el cuadro alérgico incluye asma, con broncodilatadores.

Es importante que el animal no duerma en la misma habitación que la persona alérgica y, si puede ser, que el perro o gato no se suba a sillones o camas donde pueda quedar adherida mayor cantidad de pelo.

No hay que asustarse ante síntomas fuertes en niños, aunque hay que tomar medidas de forma inmediata. Pero siempre es mejor para todos intentar solucionar el problema sin trasladarlo a otra familia.

Es cierto que hay ocasiones que la convivencia, tras todos estos pasos, se hace insoportable y peligrosa para la salud de la persona, y entonces es importante encontrar una solución viable y digna para el animal. Pero en la mayoría de las ocasiones, o bien se descarta la alergia al animal o, si realmente existe, las molestias ocasionadas en la persona alérgica son mínimas y tolerables tomando las medidas anteriores, con lo que dueño y perro o gato pueden disfrutar de una larga vida juntos y de una relación de amistad envidiable.

Irene Herrero Vegué ANAA

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