Bruno va a poder disfrutar del resto de sus vidas, por fin, feliz.

Bruno va a poder disfrutar del resto de sus vidas, por fin, feliz.

No queremos ni imaginar cómo ha debido de pasar Bruno sus primeros seis años de vida, solo queremos pensar que a partir de ahora va a ser muy pero que muy feliz. Tanto a Patricia, su adoptante, como a Bruno les han tocado la lotería por poder disfrutarse mutuamente. Y además comparten vida con Tarax, una preciosa gatita que también forma parte de esta historia de amor tan bella.

Te aseguramos que las palabras de Patricia te van a emocionar. Gracias y mil gracias por hacer esto posible.

“La primera vez que vi una fotografía de Bruno fue el 13 de octubre de 2019, en el Instagram de ANAA. Lo había encontrado una chica, se había hecho cargo de él. Tenía la carita destrozada, pensaban que algún gato callejero le había pegado. Según pasaban los días y pudieron hacerle pruebas se dieron cuenta de que lo que le pasaba era que algún ser humano le había dado 5 perdigonazos. Me enamoré al instante. No porque fuera un gato excepcionalmente bonito, sino porque era un superviviente y, aunque era mayor (en torno a los 6 o 7 años) se merecía recibir todo el amor que alguien había querido robarle.  

Escribí a ANAA interesándome por él, y el 9 de noviembre (esperé un poco para darle tiempo a sanar) fui a conocerle y ver si me aceptaba. El flechazo fue instantáneo y los dos supimos que nos iríamos juntos a casa. Algo muy importante para mí es que no se sintiera solo, y por eso pregunté a la voluntaria que nos ayudó si había algún gato o gata con la que se llevase bien. Me recomendó no llevarme otro macho, y estuvimos barajando varias opciones. Entonces vimos una carey preciosa que estaba defendiéndose del ataque de un gatazo enorme y pensé “No señor, esta gatita ya no tendrá que aguantar esto nunca más”. Se llamaba Tanax, aunque la rebautizamos sin la X, Tana, y tenía unos dos años. Su colonia se había inundado por las continuas “DANAs” que hubo el verano pasado, y ella acabó en ANAA. Era otra superviviente. 


Ahora hace un año que los tres vivimos juntos y en bastante buena armonía. Bruno y Tana no son gatitos habladores (menos a la hora de comer, entonces Bru-Bru parece un gato-orquesta), pero son suuuuuuuuuuuuuuuper cariñosos, y no exagero. El camino no ha sido siempre fácil, los gatos adultos tienen ya un carácter definido, y saben qué les gusta y qué no. Tana adora las cosquillas en la tripita, a Bruno no puedes ponerle la mano cerca de esa zona porque lo odia profundamente. A Tana le encanta subir a lo alto del rascador y tomar el sol, Bruno es más de sofá. Tana es miedosa y cuando viene gente a casa se esconde debajo del sofá, Bruno se va con cualquiera… Yo los quiero y los respeto así como son. Hay días que me apetecería que vinieran a acurrucarse a mi lado y ellos prefieren estar tumbados en el rascador, y hay días en los que necesito trabajar y se sientan encima del ordenador y tengo que parar para hacerles una sesión de mimos.

Lo mejor de tener dos gatos es lo que juegan entre ellos. Bru-Bru y Tanita no comparten sangre, pero son más hermanos que si los hubiera parido la misma gata. A Tana le encanta perseguir a Bruno, saltarle encima y luchar contra él y Bruno, consciente de que pesa el doble que ella, se tumba panza arriba y la deja ganar. Jamás se hacen daño. Se tumban juntos y se asean, comparten los juguetes, no hay nunca un gruñido en casa.

Muchos días pienso la suerte que tengo de haber pasado esta pandemia con ellos. Mi madre estuvo muy enferma por Covid, y mi padre falleció por lo mismo el 30 de marzo, y los únicos seres vivos a los que pude abrazar durante mucho tiempo fueron a Bruno y Tana. Ellos me acompañaron durante el duelo, me secaron las lágrimas con su suave pelaje, me dieron calor y fueron mi consuelo y mi refugio. Los seres humanos no somos siempre conscientes de que ese amor te lo dan sin esperar nada a cambio más que un plato de comida, agua limpia y arena. A ellos les da igual que tú los quieras o no, estarán ahí siempre para ti.

No me importa pensar que algún día ya no estarán conmigo, porque yo los voy a querer siempre. No importa que a lo largo de tu vida vivas con decenas de animales, cada uno de ellos es especial a su manera y a todos los hemos de tratar con amor y respeto, y recordarlos con cariño cuando ya no estén con nosotros.

Espero que esta carta te anime a compartir tu vida con un amigo peludo. Y espero que elijas rescatarlo de una protectora de animales. Y si eliges un animal adulto no te vas a arrepentir, te lo aseguro.”

No nos vamos a cansar nunca de darle las gracias por salvarle de nuevo la vida a Bruno y por formar esta maravillosa familia. Os deseamos toda la suerte y felicidad del mundo a los tres.

Si tú también quieres salvar vidas, escríbenos un correo a anaa@anaaweb.org
Si no puedes adoptar, siempre son necesarias las casas de acogida para gatos, perros o cualquier otro bichito.

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