Dan: Un Yayo feliz

Dan: Un Yayo feliz

“¡¡ONCE AÑOS!! Ese fue mi primer pensamiento cuando nos mostraron a Dan, ¿cuánto más vivirá?, segundo pensamiento, ¡¡no puede ser!! los niños no lo entenderán, tercero… ¡¡¿qué dices, que tiene lehismania?!!”

“Un perrete mayor es dulce y se ganará tu corazón y le querrás tanto que no podrás entender que la edad por un momento fuese un condicionante”.

 “Dan ha dejado detrás sus grandes miedos, ya ofrece mirada segura y disfruta de cualquier caricia que le quieran dar, lo más… en la puerta del colegio, le encantan los niños, eso de tener decenas de manos pequeñas sobre su cuerpo le genera satisfacción”

“Se preocupa si un niño llora, mueve el rabo si ve movimiento, se tumba junto a nosotros cuando descansamos”

A Dan lo encontró una voluntaria. Era un perro complicado, miedoso. Fue un caso en el que rescataron a una familia. Mama, cachorros y el posible padre. Dan era el más esquivo. Hasta que hubo sitio para el en ANAA, la voluntaria hizo todo lo posible para que este maravilloso animal volviera a confiar en los humanos y disfrutara de la vida. El día de su adopción, una gran familia de corazón enorme tenía en mente adoptar un perro joven… Y entraron en el chenil donde se encontraba Dan, mayor y con lehismania. El padre cayó en el embrujo, los niños accedieron encantados a sacarle a pasear y una inicialmente dudosa madre, hoy nos escribe las frases que veis arriba tan bonitas. Frases que nos emocionan al saber que siempre hay una segunda oportunidad para todos. Sin importar la raza, edad, salud, carácter. Siempre queda la esperanza de que cada animal tenga su final feliz encontrando el hogar perfecto.

“Mientras tanto aquí seguimos, viviendo cada día con las orejas al viento…”

1Comentario
  • María
    Publicado a las 15:29h, 14 noviembre Responder

    El primer perro que adoptamos en ANAA tenía 8 años. El segundo, 7. Después hemos adoptado en otros sitios, pero casi siempre perros mayores. Son dulces, cariñosos, fáciles, exigen mucho menos tiempo y ejercicio que los jovencitos, son extremadamente agradecidos… Se ganan tu corazón día a día. ¡Y se merecen un hogar en que vivir la vejez tranquilos, mimados y amados!

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