El año de los retos

El año de los retos

Pilar del Cañizo, Presidenta de ANAA, quiere compartir con todos nuestros amigos unas palabras de agradecimiento y buenos deseos para el 2021.

Este año ha estado lleno de retos, al extenuante ritmo de trabajo que supone rescatar, curar y cuidar cientos de animales y proporcionarles un hogar, se han sumado circunstancias como la pandemia provocada por el SARS-COV-2, que nos ha afectado en muchos aspectos, o los casos de moquillo que detectamos en varios perros de un desalojo, por lo que tuvimos que cerrar las entradas por un tiempo.

Implicarse en la protección de los animales es ya de por si una tarea llena de obstáculos e incomprensión por parte de muchos. Es también un ejercicio continuo de equilibrar sentimientos y emociones, que nos dominan cuando acogemos un nuevo caso de maltrato y abandono. La tristeza de imaginar por lo que han pasado; la incertidumbre de si hemos llegado a tiempo de curar sus heridas y de conseguir que confíen de nuevo; y además el resentimiento hacia quienes les han provocado todo ese dolor. Todo ello es algo con lo que tenemos que convivir y que supone un importante desgaste emocional. Paradójicamente, es precisamente rescatar un animal más y otro más y otro más… lo que nos empuja a seguir adelante, porque siempre hay alguno que necesita nuestra ayuda.

Como añadido a todo lo anterior este año hemos tenido que superar nuevos retos.

Ha sido todo un reto superar los cambios inesperados que ha supuesto la pandemia: cierre del centro a adopciones y a voluntarios, reorganización de tareas, ERTEs, bajas por enfermedad y cuarentenas, cierre de entradas a nuevos animales, bajada drástica de ingresos…

Gracias a la respuesta de muchas personas y entidades, que vieron la gran dificultad añadida a la que se enfrentaba la asociación, pudimos paliar los efectos del tiempo de confinamiento. Es esperanzador saber que muchas personas están dispuestas a sumar fuerzas cuando todo parece en contra.

Ha sido un reto también enfrentarnos de nuevo a otra enfermedad, el moquillo, que afectó a varios animales en el Centro de Adopción. Acabar con ella supone otro cambio drástico en el día a día del albergue: se cierran las entradas de perros y las adopciones hasta que el brote está totalmente controlado; se ponen en marcha protocolos adicionales de limpieza y desinfección; se toman muestras y realizan análisis a todos los animales; se aíslan y tratan los casos positivos… En este caso, ha sido el esfuerzo extra de trabajadores y voluntarios lo que ha conseguido que se controle la expansión de la enfermedad y hayamos podido volver a atender las decenas de casos de animales que necesitaban y esperaban acogida.

Terminamos este año llenos de agradecimiento hacia todos los que tienen un momento para ellos, hacia los que les dan un espacio en sus vidas, hacia los que aportan cuanto pueden para mejorar sus vidas.

Y lo dejamos atrás con los mejores deseos para ellos: Ningún animal sin hogar, ningún animal sin padrino, ningún animal anónimo. Para conseguirlo esta vez somos nosotros los que os ponemos un reto…: conseguir la máxima difusión en redes sociales de nuestros animales y de la labor de ANAA, para que el mayor número de adoptantes y colaboradores sean partícipes del cambio en sus vidas.

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