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Historias para no dormir

Corza, también atada desde cachorra y un año en la calle

02-07-07

Corza, también atada desde cachorra y un año en la calle

Corza fue abandonada cuando sólo contaba unos pocos meses de vida. La dejaron atada a una verja con una cuerda al cuello... Quien así la dejó quizá no sabía lo que le esperaba, pero está claro que mucho tampoco le importó... Alguien, quizá con buena intención pero con poca picardía, cortó esa cuerda que la sujetaba a la verja, sin antes coger a Corza o quitársela del cuello... Corza, asustada como estaba, salió corriendo con la cuerda atada al cuello, y nunca más volvió a fiarse de nadie... Durante meses, la gente amante de los animales que hay en la urbanización donde la abandonaron, vieron como la pequeña Corza crecía y se hacía adulta en la calle, pasando fríos y penurias y alimentándose de lo que ellos le dejaban o ella sola encontraba por ahí. También pudieron ver como, al crecer, la cuerda cada vez le quedaba más apretada al cuello, y como iba haciéndole una herida cada vez más profunda y cada vez más infectada... sangrando continuamente, pues cada vez se le clavaba más y más dentro... Corza se estaba degollando poco a poco con esa cuerda que alguien alguna vez ató a su cuello. Durante un largo año, impotentes, estas personas vieron cómo ésa herida hacía peligrar seriamente la vida de Corza, y lo más que podían hacer era ponerle antibióticos en la comida y desear que pudiera aguantar un poco más... porque cogerla para sacarla de la calle era imposible. Corza no se dejaba tocar por nadie, a pesar de que se acercaba buscando comida a cualquiera que se la ofreciera... Su rescate no fue fácil, pero había que conseguirlo como fuera, puesto que su vida corría serio peligro. El mal olor que salía de su cuello era espantoso, debido a la infección. Pero sobre todo, nos sobrecogió imaginar los dolores que ha tenido que pasar durante sus largos meses de abandono... sin ni siquiera saber a qué eran debidos... Seguramente el dolor formaba parte de su rutina diaria, al igual que el miedo a la gente, el frío del invierno... el calor del verano... y todas las penurias y peligros de vivir en la calle. Corza se está recuperando gracias a los cuidados veterinarios, y algún día podrá olvidar todos los sufrimientos pasados en la calle, porque desde ANAA vamos a esforzarnos para que así sea, para que esta preciosa perrita pueda encontrar una familia que la quiera y la cuide tanto como merece, y que consiga que Corza se olvide de todo el dolor que el ser humano le ha hecho pasar desde que era tan sólo una cachorrita.
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