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home Actualidad Noticias ANAA Noticias 2015 Adios Lucero. Siempre estarás con nosotros

Adios Lucero. Siempre estarás con nosotros

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Lucero (Triki para su dueño), fue adoptado por mi sobrino en 2008, estuvo con insuficiencia renal 1 año y a pesar de estar cuidado y tratado al final no pudo más.-

Nunca olvidaré el día en que conocí a Triki. No fue su cuerpo desgarbado y famélico lo que llamó la atención de él, ni lo pequeño que parecía en aquella enorme jaula de la asociación a la que había ido a parar tras su abandono. Bastó con una simple mirada suya, desde abajo -tímida- pero fija y directa a mis ojos, para darme cuenta de que ese perrito ya no se volvería a separar de mi. Y hoy me enorgullezco de saber que así ha sido. Aunque al principio le costó un poco adaptarse a su nueva casa, pronto se convirtió en mi compañero de piso ideal. Vivíamos los dos solos; planchábamos, cocinábamos, veíamos la tele en el sofá... vale, que no era muy de ayudar con las tareas domésticas, ni que tampoco tenía la mejor conversación del mundo. Pero siempre, siempre estaba ahí, Conmigo, como diciendo "yo creo que ese pollo que estás cocinando no te va a quedar nada bueno". Y eso es mucho más de lo que yo podía pedir en un compañero. Tampoco puedo evitar recordar algunos de las situaciones más duras de mi vida sin él. Tenía un "don" especial para detectar cuando yo estaba realmente tocado y, en esos momentos, era él que tomaba la iniciativa y posaba su cabeza sobre mi hombro, el tiempo que hiciese falta. O me traía la correa y ladraba como diciéndome "ven que te saco a la calle para que se te pase". Quién tenga a uno de estos animales sabrá perfectamente a lo que me refiero. Por supuesto, tampoco olvidaré nunca todas las aventuras que hemos vivido juntos. Miles de kilómetros en coche, viajes a la playa, en la que le encantaba perseguir las olas, escapadas a la nieve, donde se tiraba en plancha para deslizarse, siestas al sol en el campo o en el parque, las tardes de juegos con Cucus, su "primo" (el perrito de mis padres)... Hoy su cuerpecito, muy menguado por la edad y su larga enfermedad, no ha podido más. Pese a todos los cuidados que hemos sido capaces de darle, en especial mi madre y padre durante estos últimos meses (a los que no puedo estar más agradecido, en esto y en todo), sus riñones han llegado al límite. Ahora, mi último recuerdo de él es tener mi cabeza frente a la suya -sosteniendo por última vez esa primera mirada que nos hizo enamoranos- mientras, poco a poco, se iba quedando dormido fruto de la eutanasia. Lo que nos hemos dicho en esos momentos queda entre nosotros. Pero sí hemos quedado en que esto es un "hasta luego", y que en algún momento volveremos a reencontrarnos. Ambos estábamos seguros de ello. Mientras eso llega, yo le he dicho que se divierta en su nueva etapa, ya sin dolores e incapacidades. Seguro que allá donde vaya ahora podrá hacer todas esas cosas que tanto disfrutó mientras estuvo conmigo. Y que, algún día, volveremos a hacerlas juntos. ¡Hasta siempre Triki!

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